Las habilidades blandas importan ahora más que nunca

A medida que tecnologías como la inteligencia artificial generativa transforman el lugar de trabajo, es fácil suponer que buscar una mayor competencia técnica ayudará a garantizar una carrera larga y lucrativa. Además, siguiendo esta lógica, las empresas deberían buscar personas con conocimientos altamente especializados al intentar cubrir puestos de nivel inicial en un mercado difícil. Sin embargo, según nuestra nueva investigación, las habilidades fundamentales —como la colaboración, el pensamiento matemático y la adaptabilidad— pueden resultar mucho más importantes tanto para las personas como para las organizaciones.

En nuestro estudio analizamos datos a gran escala de Estados Unidos sobre más de 1,000 ocupaciones en distintos sectores entre 2005 y 2019, incluyendo 70 millones de transiciones laborales y cientos de habilidades. Organizamos las habilidades en dos grandes grupos: habilidades fundamentales (entre ellas la comprensión lectora, las matemáticas básicas y la capacidad de trabajar bien en equipo) y habilidades más especializadas y avanzadas (por ejemplo, la competencia en tecnologías como blockchain). Examinamos cómo las habilidades de las personas cambiaron y se desarrollaron a lo largo del tiempo y a lo largo de sus trayectorias profesionales.

Encontramos que quienes obtenían puntuaciones altas en habilidades básicas tenían mayor probabilidad de percibir salarios más altos durante toda su carrera, acceder a roles más avanzados, aprender habilidades especializadas con mayor rapidez y mostrarse más resilientes frente a los cambios sectoriales. La presencia y el desarrollo de habilidades fundamentales no sólo hacían a los trabajadores más competitivos para empleos de nivel inicial: determinaban hasta dónde podían escalar en la jerarquía profesional.

Las habilidades fundamentales ayudan a elevar el “techo” de un trabajador

Para ayudar a los líderes a comprender el valor completo de estas habilidades, también examinamos las formas en que influyen en el desempeño a largo plazo, la adaptabilidad y el avance profesional. Nuestro estudio encontró que las personas con habilidades fundamentales amplias y sólidas —incluida la comprensión lectora, las matemáticas básicas y las habilidades de comunicación— tienden a aprender más rápido y a dominar capacidades más complejas con el paso del tiempo.

Piense en el draft de la NBA. Los equipos no siempre eligen a los máximos anotadores universitarios. En cambio, buscan jugadores con alto potencial: aquellos que cuentan con las bases adecuadas, como velocidad, agilidad, control del balón, sentido de la posición y técnica de tiro. Estos jugadores quizá no destaquen desde el primer día, pero a menudo se convierten en estrellas porque su base les da margen para crecer.

La misma lógica se aplica en el ámbito laboral. Algunas empresas, como Jane Street Capital, son famosas por contratar personas por su capacidad cuantitativa en bruto, no porque ya sepan operar con derivados, sino porque poseen las habilidades matemáticas fundamentales que les permiten aprender rápido y llegar lejos.

Por supuesto, no todas las organizaciones apuestan por el potencial. Las startups, por ejemplo, pueden favorecer a candidatos con conocimientos listos para el puesto, ya que necesitan personas que aporten resultados de inmediato. En otros casos, las empresas en entornos de baja confianza o alta rotación tienden a restar prioridad a las habilidades fundamentales porque no esperan una retención a largo plazo.

Aun así, para las empresas que piensan más allá del próximo trimestre, las habilidades fundamentales importan. Definen la trayectoria de crecimiento de una persona y su “techo” a largo plazo. Pero hay razones adicionales, más allá del desempeño individual, para que las empresas consideren seriamente estas habilidades.

Estas habilidades proporcionan flexibilidad en un mundo que cambia rápidamente

Nuestro estudio encontró que los trabajadores con una amplia gama de habilidades fundamentales se adaptaban mejor a los cambios en la industria. Esta adaptabilidad es especialmente crucial en un contexto en el que las habilidades especializadas suben y bajan con una rapidez sorprendente.

Por ejemplo, Adobe Flash fue en su momento el estándar de oro para el contenido web interactivo y sostuvo a toda una generación de desarrolladores. Pero cuando Flash fue descontinuado y los navegadores dejaron de admitirlo, sólo quienes pudieron pivotar hacia HTML5 y JavaScript siguieron siendo demandados. Más recientemente, habilidades técnicas de nicho como la ingeniería en Hadoop y el desarrollo en blockchain han experimentado ascensos y caídas pronunciadas. El “Informe de Habilidades de Desarrolladores 2025” de HackerRank incluye a Hadoop entre las habilidades de declive más rápido, y los datos de LinkedIn muestran que las ofertas de empleo relacionadas con blockchain y la actividad de desarrolladores han caído más del 40% en sólo un año, a medida que la inversión y el interés se desplazaron hacia la IA.

Estos ciclos rápidos ya no son una rareza. Los investigadores estiman que la “vida media” de las habilidades técnicas —el tiempo que tarda en quedar obsoleto la mitad de lo que uno sabe— ha disminuido de unos 10 años en la década de 1980 a cuatro años en la actualidad, y pronto podría caer por debajo de dos.

Las habilidades especializadas pueden surgir y desaparecer con esta rapidez, pero nuestros hallazgos sugieren que quienes logran atravesar cada ola comparten el mismo conjunto de herramientas: una fuerte capacidad para resolver problemas, estilos claros de comunicación y la habilidad de trabajar bien en equipo. Estas fortalezas básicas ayudan a los trabajadores a reaprender más rápido, permiten a las empresas redistribuir talento sin empezar desde cero y, en última instancia, anclan el desempeño cuando llega la siguiente tecnología. En un mundo de disrupción constante, las organizaciones deberían prestar aún más atención a las habilidades fundamentales de sus empleados, porque son ellas las que hacen posible la adaptabilidad a largo plazo.

Las habilidades fundamentales tejen el talento en conjunto

Nuestro estudio también encontró que un subconjunto de habilidades fundamentales, en particular, ayudó a los trabajadores a alcanzar los niveles más altos de logro profesional: las habilidades sociales. El trabajo actual está tejido con muchos hilos —proyectos interfuncionales, equipos remotos y herramientas que se actualizan cada trimestre—. Cuantas más piezas móviles tiene una empresa, más depende de personas capaces de alinear objetivos, compartir conocimiento y reducir fricciones.

Investigaciones previas ayudan a explicar por qué las habilidades sociales son especialmente importantes hoy. El estudio clásico de David Deming sobre el mercado laboral estadounidense muestra que los puestos que requieren un alto nivel de interacción social crecieron casi 12 puntos porcentuales entre 1980 y 2012, mientras que los roles intensivos en matemáticas pero con baja interacción se redujeron. Los salarios siguieron el mismo patrón: según su estudio, los empleos que combinan capacidad cognitiva y habilidad social pagan las primas salariales más altas.

Esta tendencia es aún más pronunciada en el ámbito de la gestión. Un artículo reciente de uno de nosotros —un análisis a gran escala de 34 millones de ofertas de empleo gerencial en Estados Unidos, junto con millones de currículums y reseñas de empleados— muestra que, desde 2007, los empleadores han triplicado la proporción de anuncios que enfatizan la colaboración, el coaching y la influencia, mientras que el lenguaje relacionado con la supervisión tradicional ha disminuido de manera constante.

Los ejemplos concretos muestran por qué. La iniciativa Upskilling 2025 de Amazon invierte más de mil millones de dólares para ayudar a cientos de miles de empleados a desarrollar nuevas capacidades, desde formación técnica hasta programas que fortalecen las habilidades lingüísticas, destacando cómo las habilidades blandas son tan críticas para el avance como el conocimiento técnico. El modelo de “squads” de Spotify, de manera similar, recompensa a ingenieros capaces de conectar diseño, producto y marketing en equipos autónomos e interfuncionales. Google llegó a la misma conclusión en su estudio Project Oxygen: tras analizar miles de evaluaciones de desempeño, descubrió que sus mejores gerentes destacan en coaching, comunicación y colaboración entre equipos, y ahora utiliza esos comportamientos de habilidades blandas como criterios centrales de promoción. Ninguna empresa puede permitirse talento que trabaje en aislamiento; necesita conectores.

Dicho de forma sencilla, a medida que aumenta la complejidad técnica, el pegamento que mantiene productivo al talento es la habilidad social: comunicación, empatía, resolución de conflictos y capacidad para coordinar conocimientos diversos. Pero nuestro trabajo sugiere que, además de las habilidades sociales, otras capacidades fundamentales como el pensamiento crítico, la resolución compleja de problemas y el razonamiento también son componentes cruciales de un entorno de trabajo dinámico y colectivo en la empresa moderna. En conjunto, ofrecen la plataforma compartida que desbloquea el valor total del conocimiento especializado de las personas, permite adaptar la experiencia a medida que cambian la tecnología y los mercados, y se han vuelto cada vez más demandadas.

Llevarlo a la práctica: qué pueden hacer los líderes

1. Contratar a los candidatos adecuados. Evalúe las fortalezas fundamentales —como la resolución de problemas, la adaptabilidad y la comunicación— incluso en roles especializados. Estas cualidades suelen ser más difíciles de evaluar, y las preguntas conductuales no estructuradas tienen poco poder predictivo. Aun así, las empresas no deberían ignorarlas. Plantee preguntas específicas para comprender cómo aprenden los candidatos, cómo colaboran y cómo responden a la incertidumbre, incluso si la habilidad en sí no es fácil de cuantificar. Nuestro trabajo encuentra que, a largo plazo, los candidatos con una base de habilidades fundamentales resultan más valiosos que aquellos que poseen conocimientos hiper-especializados y específicos, pero carecen de habilidades blandas.

2. Desarrollar a las personas. Invierta en el desarrollo temprano de carrera para fortalecer la comunicación, la colaboración y la agilidad de aprendizaje, no sólo la competencia técnica. Las habilidades fundamentales son mucho más difíciles de construir más adelante en la vida. Alguien que tiene dificultades con las matemáticas, por ejemplo, no se volverá competente mediante unos cuantos tutoriales en línea; lo mismo ocurre con habilidades sociales como el pensamiento crítico y la empatía, que se desarrollan a lo largo de años mediante la escuela, la interacción con pares y la mentoría. Para construir una fuerza laboral capaz de adaptarse a futuras disrupciones, las organizaciones —y la sociedad— necesitan apoyar el desarrollo de habilidades fundamentales desde el inicio.

3. Liderar a los equipos. Los gerentes pueden desempeñar un papel clave al modelar y reforzar las habilidades fundamentales en el trabajo cotidiano. Esto incluye reconocer y recompensar comportamientos como la comunicación reflexiva, la resolución colaborativa de problemas y el aprendizaje interfuncional, así como ofrecer a los empleados jóvenes oportunidades en las que puedan fortalecer estas habilidades. Herramientas como la retroalimentación entre pares, la mentoría y las retrospectivas de equipo pueden estructurarse para enfatizar la importancia de cultivar habilidades blandas, integrando así su desarrollo en la cultura del equipo.

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En una era en la que la experiencia técnica puede volverse irrelevante en sólo unos pocos años, las habilidades fundamentales importan más que nunca. Capacidades como la colaboración, la resolución de problemas y una sólida base en matemáticas se transfieren entre empleos y ayudan a los equipos a adaptarse a nuevos desafíos. La clave de una gestión eficaz de recursos humanos es priorizar estas habilidades tanto en la contratación como en el desarrollo de los empleados. Esto construye una fuerza laboral resiliente, capaz de adaptarse con rapidez y preparada para prosperar en un entorno en constante evolución.

Texto tomado y traducido de la Harvard Business Review
Moh Hosseinioun, Frank Neffke, Hyejin Youn and Letian (LT) Zhang,
Soft Skills Matter Now More Than Ever, According to New Research

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