Más allá de los prompts: el pensamiento crítico es tu ventaja cuando todos usan IA

Antes, las personas copiaban y pegaban de Wikipedia.
Hoy, copian y pegan de herramientas de IA generativa.

¿Cómo formamos a las personas en una época en la que la inteligencia artificial supera a los humanos en el análisis de datos, la generación de argumentos y la resolución de problemas?

La respuesta no es competir con la IA, sino enseñar y desarrollar pensamiento crítico. Debemos aprender a interactuar con la IA como un socio intelectual: cuestionar sus resultados, ponerlos a prueba y superponer nuestra perspectiva única sobre lo que ofrece.

De la creación a la cocreación

El pensamiento crítico es la habilidad que nos permite combinar la eficiencia de las máquinas con aquello que nos hace irremplazables como seres humanos. La IA puede proporcionar una base de información e ideas, pero solo una persona puede añadir la profundidad, el matiz y el sentido que vuelven significativo un resultado.

Como señala el Dr. Marc-Oliver Gewaltig, neurocientífico computacional y cocreador de Thesify.ai, en una conversación para un próximo pódcast:

“El pensamiento crítico nos permite ir más allá de la línea base que genera la IA. El contenido debe reflejar tu conocimiento personal, tu voz y tu perspectiva. De lo contrario, ¿quién eres tú?”

Piénsalo así: si puedes obtener toda la información que necesitas a partir de un prompt, ¿para qué leer una columna de Forbes sobre pensamiento crítico en la era de la IA? Más aún, ¿para qué existe cualquier contenido o análisis humano si basta con pedírselo a una máquina?

La respuesta está en el proceso.

Como explica el Dr. Gewaltig:

Si todo el mundo está usando IA, no tienes ninguna ventaja. El pensamiento crítico es lo que nos permite ir más allá de lo obvio, más allá del primer paso que cualquiera puede dar”.

Si lo único que haces es producir contenido basado en datos o conocimientos, la IA puede hacerlo más rápido y mejor. Pero la IA no puede replicar tu manera particular de pensar el problema, de dialogar con las respuestas, los datos y el contexto, y de convertir todo eso en ideas propias apoyadas por IA.

Pensamiento crítico: la ventaja humana

En el centro del pensamiento crítico hoy se encuentra la capacidad de combinar las capacidades de la IA con la creatividad, la intuición y el juicio ético humanos. Mientras la IA procesa enormes volúmenes de información, las personas aportan contexto personal, discernimiento y consideraciones éticas que vuelven realmente valiosos los resultados.

Cuando humanos y máquinas trabajan juntos, el pensamiento crítico se convierte en una conversación por capas, que evoluciona mediante la revisión constante y el cuestionamiento. Cada respuesta genera nuevas preguntas o refinamientos que añaden profundidad y comprensión. La clave no es sólo el prompt, sino la conversación. Una pregunta genérica produce una respuesta genérica. En cambio, una conversación compleja —moldeada por experiencia y creatividad— puede conducir a verdaderos hallazgos.

Así, la IA deja de ser una herramienta pasiva y se transforma en un socio dinámico del pensamiento crítico.

Este mismo artículo es un ejemplo. Fue escrito con ayuda de IA, pero no por la IA. Requirió un proceso iterativo de varios días: generar ideas con la IA, buscar fuentes, analizar datos, formular preguntas de seguimiento y refinar los resultados integrando perspectivas personales. Fue la conversación —no el primer prompt— la que permitió profundizar los argumentos y adaptar el contenido para ofrecer valor y nuevas miradas.

Dominar el pensamiento crítico con IA

Como cualquier habilidad, el pensamiento crítico aplicado a la IA requiere práctica. El resultado que genera la IA no es el final del proceso, sino el inicio. Para pensar críticamente y superponer tu propia perspectiva en la creación de contenido apoyado por IA, conviene plantearse preguntas como estas:

  1. ¿Qué supuestos o sesgos sustentan el resultado? ¿Existen vacíos en los datos que utilizó la IA? ¿Cómo podrías cuestionarlos?

  2. ¿Qué perspectivas podrían faltar? Identifica voces, argumentos o puntos de vista que la IA pudo haber pasado por alto. ¿Cómo enriquecerían el análisis?

  3. ¿El resultado refuerza o desafía ideas existentes? Utiliza la IA para explorar contraargumentos y enfoques alternativos.

  4. ¿La información es consistente y precisa? Contrasta los resultados con fuentes confiables. ¿Qué vacíos persisten y cómo podrías abordarlos?

  5. ¿Cómo refina tu pensamiento el proceso iterativo? Reflexiona sobre cómo cada iteración mejora la calidad de tus argumentos y abre nuevas líneas de exploración.

Al formular estas preguntas y trabajar sobre los resultados, no sólo aseguras mayor precisión, sino que desarrollas una comprensión más profunda y reflexiva. Usar la IA de este modo la convierte en una colaboradora que potencia el aprendizaje y la creatividad.

Por qué esto importa ahora

Lo que está en juego nunca había sido tan alto.

Si las organizaciones no replantean sus modelos de formación para enseñar cómo interactuar críticamente con la IA, corren el riesgo de tener personas poco preparadas para el trabajo. Habilidades como formular preguntas iterativas, validar resultados con fuentes confiables e identificar sesgos o vacíos en datos generados por IA deberían ser centrales en cualquier estrategia de desarrollo profesional.

Debemos preparar a las colaboradores para pensar de forma crítica y adaptativa en colaboración con la IA, de modo que puedan participar activamente y aportar valor en un mundo impulsado por algoritmos. Herramientas para pensar críticamente pueden apoyar este cambio al fomentar aprendizajes personalizados, en tiempo real e iterativos, y al incentivar una interacción crítica más profunda.

Del mismo modo, los profesionales que se apoyen exclusivamente en la IA sin aportar su propia perspectiva tendrán dificultades para destacar en un entorno cada vez más automatizado. En el ámbito laboral, el pensamiento crítico consiste en usar la IA para potenciar —no sustituir— la creatividad y la experiencia humanas. A medida que la IA eleva el estándar de lo posible, liderarán quienes sepan integrar juicio humano, creatividad y razonamiento ético en su trabajo.

Al equilibrar la eficiencia de la IA con el ingenio humano, el pensamiento crítico en la era de la inteligencia artificial mantiene a la persona —no a la máquina— en el centro del proceso creativo. En última instancia, el futuro del trabajo no pertenecerá sólo a la IA, sino a quienes sepan fusionar la eficiencia de las máquinas con la creatividad humana y mantener nuestras ideas únicas en el centro del progreso.

Texto adaptado y traducido del blog de Forbes
Nirit Cohen, Beyond Prompts—Critical Thinking Is Your Edge When Everyone’s Using AI

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